El Nacimiento de la Tradición en Argentina
Nora Beatriz Battaglia, Madre de nuestro ācārya fundador, conocida espiritualmente como Shiva, fue una pionera en la difusión del linaje Siddha en Sudamérica, guiada por su maestro, Swami Muktānanda. Su vida estuvo dedicada a la enseñanza y expansión de la tradición de los siddhas en Argentina y países vecinos.
Orígenes y formación espiritual
Nacida el 6 de marzo de 1941 en Argentina, Nora Beatriz Battaglia mostró desde temprana edad una inclinación hacia la espiritualidad. En 1975, se graduó como instructora de Meditación Trascendental en el primer curso sudamericano realizado por la Universidad Maharishi en Buenos Aires. Al año siguiente, logró el récord mundial en cantidad de iniciados en Meditación Trascendental en Argentina y Chile
Encuentro con Swami Muktānanda y misión en Sudamérica
En 1978, viajó a Ganeshpuri, India, donde conoció a Swāmī Muktānanda, quien la reconoció como su discípula y le otorgó el nombre espiritual de Shiva, simbolizando “quien destruye la ignorancia de no saber quiénes somos”. Autorizada por su maestro, se convirtió en la primera instructora sudamericana del linaje siddha graduada en India, con la misión de difundir estas enseñanzas en Sudamérica.
El legado vivo de los Siddhas: de Ganeshpuri a Sudamérica
Shiva, Shyam y el nacimiento de una tradición en Argentina
La historia de la tradición de los Siddhas en Sudamérica encuentra una de sus raíces más profundas en su encuentro con Swāmī Muktānanda Paramahaṁsa en India en 1978 el cual fue decisivo. Reconociendo su intenso anhelo espiritual y su capacidad de liderazgo, el Guru le dio un nombre poderoso y una misión clara: llevar la luz de los Siddhas a Sudamérica. Así comenzó una intensa labor espiritual, cultural y social que marcaría a generaciones enteras.
Al regresar de India, Shiva no estaba sola, junto a ella, su esposo de aquel entonces, Daniel Kornijenko, también discípulo de Swāmī Muktānanda, recibió el nombre espiritual de Shyām, y se convirtió en un pilar en la expansión del linaje en Argentina. Ambos fundaron un centro espiritual que comenzó en un chalet familiar ubicado en Vicente López, en el norte del Gran Buenos Aires. Allí, con una mística cotidiana, comenzaron a compartir las prácticas de meditación, canto de mantras, śaktipāta y servicio desinteresado. La casa se transformó en un espacio de despertar espiritual que irradió hacia múltiples rincones del país.
Shiva, Shyam y el pequeño Kamal realizaron numerosos viajes, organizaron seminarios, encuentros, y difundieron las enseñanzas del linaje de los Siddhas en universidades, centros culturales, cárceles, hospitales y comunidades diversas. La fuerza transformadora del linaje tal como lo enseñaba Muktānanda, encontró suelo fértil en Sudamérica.
Labor espiritual y social
Se celebraron durante décadas numerosos programas de meditación y autoconocimiento en Argentina y otros países sudamericanos. En 1993, fundó la Fundación Pratibha para el Desarrollo Integral del Hombre en Buenos Aires, desde donde coordinó actividades en centros culturales, universidades y comunidades. Sus programas, como “Despertar”, “Energetización” y “Shakti Yoga”, llegaron a miles de personas, incluyendo internos de la Cárcel de Devoto y pacientes del Hospital Borda.
En sus últimos años, Shiva profundizó en las enseñanzas del Vedanta bajo la guía de Swāmī Pareshānanda, director espiritual de la Ramakrishna Mission en Argentina, quien le otorgó el nombre de Shivamai. Fue iniciada formalmente en esta tradición y transmitió estas enseñanzas a numerosos discípulos. Su compromiso con el servicio y la espiritualidad dejó una huella imborrable en la comunidad espiritual sudamericana.
Shivamai dejó su cuerpo el 26 de enero de 2001, pero su legado continúa vivo a través de las enseñanzas que difundió con dedicación y amor.
El nacimiento de una escuela: Kamal Kornijenko y Svādhyāya Muktiḥ
De ese entorno profundamente espiritual nacería Kamal Kornijenko, hijo de Shiva y Shyām, quien desde niño creció inmerso en la atmósfera de la sādhanā, los cantos védicos, la devoción y la disciplina del yoga. Kamal no solo recibió esta tradición como herencia espiritual, sino que decidió encarnarla como camino de vida.
Durante una visita con su madre al ashram de Swāmī Muktānanda en los Estados Unidos a comienzos de los años 80, siendo aún un niño, fue iniciado por el propio Guru con el mantra sagrado del linaje. Esta iniciación temprana marcó su vida de forma indeleble. Su camino se vio siempre bendecido por el linaje de los Siddhas y el amor de su Guru, Pūjya Gurudev Mahāmaṇḍaleśvara Swāmī Nityānanda Sarasvatī
Luego de años de práctica, estudio y formación intensiva, Kamal fundó la escuela Svādhyāya Muktiḥ – Advaita Vedānta Argentina, una institución comprometida con la enseñanza tradicional del linaje de los Siddhas, el Advaita Vedānta, el Shaivismo de Cachemira y la vida espiritual como dharma.

